miércoles, 10 de diciembre de 2014



Las manchas de la luna

—¿Viste las manchas que tiene la luna? Mamá me dijo que son los Reyes Magos que viven ahí.
—No, ¿cómo van a vivir en la luna? Los Reyes vienen por el desierto.
—Entonces, ¿qué son esas manchas de la luna? Yo veo a los Reyes clarito, clarito.
—Bueno, puede ser. Ellos tienen que viajar muy rápido para traernos los regalos, así que capaz que vuelan desde el desierto y pasan por la luna.
—Yo les pedí una bicicleta, ¿y vos?
—Todavía no hice la carta. Mamá me dijo que tiene que ser una sola cosa, así que lo estoy pensando.
—A mí me gustaría verlos, pero solo llegan cuando estás dormido.
—Querría unos patines, pero mejor les pido…
—Voy a tratar de no dormirme a ver si los puedo ver.
—Es que con los patines tengo miedo de caerme como le pasa a mamá.
—¿Tu mamá se cae?
—Bueno… Eso dice.
—¿Se cae o no se cae? ¿Qué le pasa?
—Lo vi a papá. Él la empuja y entonces ella se cae.
—Y ¿por qué la empuja?
—Ya me decidí. Les pediré un campo de protección.
—¿Qué es eso?
—Lo vi en una película. Iban a matar extraterrestres, pero no podían porque tenían un campo de protección. Yo lo pondré para que papá no nos lastime ni a mamá ni a mí.


martes, 9 de diciembre de 2014


En mi país el aroma a jazmín envuelve el mes de diciembre. Y decir jazmín es decir Navidad.

En cada reunión, en cada brindis, en cada mesa… el perfume de ellos nos evoca las fiestas pasadas y nos anuncia las que vendrán.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Adoración



                                
   

Los Reyes Magos se dirigieron al Portal. Antes de llegar se toparon con una valla de mármol. Llegaron hasta la puerta, ante la que estaba un señor vestido de sotana blanca, con su solideo y su báculo de oro.
—¿A dónde van ustedes?
—A adorar al niño.
—¿Tienen día y hora?
—¿Cómo que día y hora?
—Sí, claro. No creerán que se puede venir a adorar así como así. Tienen que pedir cita. ¿No ven toda esa fila de pastores y lavanderas? Pues llevan días esperando. Miren, vayan a aquella mesa, que les den fecha, y luego pónganse a la cola.
—¿Quién es usted?
—El Papa, el representante del Niño.
Mientras Melchor, cabizbajo, fue a pedir hora a la mesa cardenalicia de adoraciones, Gaspar y Baltasar sacaron juguetes de unos sacos y, al ir hacia el final de la cola, fueron repartiéndolos a los niños de los pastores y  de las lavanderas.
El ángel,  sentado en lo alto del portal, con el codo apoyado en una de sus rodillas, y la cara descansando en su mano, miraba la escena aburrido. Esperaba que alguien entrara a adorar, para coger pose.
La Virgen lavaba pañales y los tendía en el romero.

 El Gato de Cheshire

Brindis A La Puesta Del Sol




A la puesta del sol

Alzo mi copa al rubio sol de otoño
que hace arder las hojas de las vides.
El vino oscurece un cielo de sangre:

Por ti, por el misterio de tus ojos .
Por las preguntas que dejaste al irte
y el silencio fecundo de la ausencia.

Y porque el mosto, el tiempo y la madera
dulcifican los frutos de lo amargo,
brindo hoy por mí, la tierra y la cosecha.

Diciembre


Ha empezado Diciembre, agoniza el año 2014. Y nosotros aquí, como si nada pasara.
Pero sí pasa: hay que celebrar con los amigos lo bueno que nos ha traído el año que se va para no volver, y brindar porque el que nos viene sea mejor que el moribundo. Ése que nos ha dejado, en el mejor de los casos, alguna arruga más en la piel, algún michelín no deseado y alguna que otra decepción.
Desde el blog os queremos desear lo mejor y hemos pensado compartir algo con vosotros. Podemos brindar, escribir sobre la Navidad o sobre los Reyes Mágicos de Oriente... o de Carabanchel, como queráis. De momento, yo os dejo dos brindis para que elijáis el que más os guste o para que pongáis cara de “asco de poemas pretenciosos” y, si es esto último, para retaros a que escribáis otro brindis mejor. Os prometo que me encantará leerlo.




Alborea la vendimia

Que la risa estalle en las copas
y un trago de vino alegre tu vida.
Que su belleza inunde tus ojos,
para que no llores si no es de alegría.

Que su olor traiga ecos lejanos
de jaraíces y oscuras bodegas;
de buenos amigos y de otoños cálidos.
Que encuentres su aroma en esta botella.

Sangre de uva y sudor de hombre
armonizados por la vieja alquimia.
Brindemos por la buena gente.
Alborea la vendimia.

Soledad rota

Harto de silencio
y de oscuridad,
el vino solloza,
busca su lugar.

En vasos de vidrio,
en copas de cristal,
el vino brujea
y canta sin cesar.

Que su canto nos empape,
y diluya las penas.
Olvidemos juntos
cualquier soledad.

Brindo por el empeño
del amor y de la vida,
por el calor de una sonrisa
que da fuerza a la amistad.


La Reina de Corazones

domingo, 2 de noviembre de 2014

Lejos de Halloween





Día de Difuntos, lejos de las tierras de Halloween.
Reclamo el honor y el recuerdo de nuestra literatura profunda, la que se pierde entre huesos laicos y disfraces de bruja aburrida.
Reclamo la presencia de un caballero que salía de las páginas románticas de Zorrilla cada primero de noviembre.
Reclamo la memoria de un personaje con capa y con espada, con orgullo y con audacia.
Invoco en esta tarde de Ánimas al mejor de todos, entre las leyendas.
Don Juan Tenorio, sal de entre las calabazas opresoras y rasga con tu luz las tinieblas de nuestra cultura.


 Sombra Tenorio

sábado, 1 de noviembre de 2014

Octubre se fue

Ya lo creo que se marchó, silencioso, alegre de sol y sin enterarse de que el invierno se echa encima. Empezó dándonos una alegría. Cristina Cifuentes, Laura Cabedo y Raúl Martín, finalistas en el certamen de Poemas sin rostro, Narrativa y Especial Historias de Reconciliación de Canal Literatura, nos dieron una noticia largamente esperada. 

Finalistas del Premio Especial Reconciliación y del Premio de Narrativa:

Raúl es demasiado caballero para ganar a unas damas: Cristina y Laura se alzaron con el triunfo en narrativa e Historias de reconciliación de Canal Literatura,  un certamen de reconocido prestigio en el campo de Internet.

Ni que decir tiene lo orgullosos que estamos los miembros del Corral de las Palabras de nuestros compañeros. Llevamos todo el mes celebrándolo.

Para  los escritores inéditos y soñadores de este rincón, octubre empezó con ese reconocimiento al trabajo y al talento. Ellos no han querido decirlo, pero yo, la Reina de Corazones, me he escurrido hasta aquí, sigilosa y en secreto, para compartirlo con todos vosotros. Creo que se lo merecen, y que el  resto de los que escribimos bajo un seudónimo, impuesto por los patrocinadores de los concursos, también nos merecemos saber que, a veces, la diosa Fortuna también mira a los  pobres y desvalidos juntaletras. 

Y ahora, señores, a trabajar. Os seguimos esperando.



Laura Cabedo y Cristina Cifuentes, con sus trofeos.

Las fotos son de Joaquín Zamora y de la web de la Asociación Canal Literatura.