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martes, 14 de octubre de 2014

Presentación en Alcázar de San Juan del libro “Cuentos en tinta china”.



El pasado día 5 de octubre, una representación del Corral de las Palabras acudió al Hotel Santa Clara para cerrar el periplo que ha llevado a cabo, por todos los sitios que han querido dejarnos un local, para enseñar “nuestro niño” como llamamos a nuestra primera Antología.
En esta ocasión, Paloma Mayordomo, en su calidad de directora de La Escuela de escritores Alonso Quijano, nos arropó con mucho cariño con su presencia y nos dejó la mejor de sus instalaciones. Vaya por delante nuestro agradecimiento para ella,así como para el Patronato de Cultura por su contribución a la divulgación del evento.
Por otro lado, y haciendo gala de nuestra visión comercial, la presentación se hizo justo a la hora que los alcazareños paseaban a su Virgen patrona por las calles del pueblo, y cuando en la televisión se retransmitía un partido de fútbol. A pesar de ello, algunos tuvieron ganas de venir a conocernos y disfrutamos de su compañía. Hicimos nuevos amigos entre los viciosos de escribir, dibujar y leer como posesos. Incluso prometieron leer este blog (os estamos esperando, que lo sepáis).
Con el cierre de las presentaciones físicas de nuestro primer libro, anunciamos la incorporación de un nuevo autor para la segunda Antología que ya estamos preparando: Melquiades ha ganado nuestro concurso y le estamos esperando con los brazos abiertos para incorporarlo a nuestro grupo de ingenuos y entusiastas escritores inéditos. Es un honor abrirte nuestras puertas y nuestros corazones (lo siento, hoy me he levantado un poco cursi y llena de lugares comunes).
En fin, que lo pasamos muy bien, comimos, bebimos, e hicimos amigos como si no hubiera un mañana. Y la hay, muchas mañanas para seguir escribiendo y recibir a quién quiera comunicarse con nosotros en éste vuestro blog, no olvidéis que queremos vuestras colaboraciones. Os esperamos hasta para intercambiar libros. De momento hemos fundado una biblioteca con los amigos que nos regalan sus obras. Gracias a Ana Murga Farach por su maravillosa Calle de La Abadía. A Mariano Lizcano Ramos, por una preciosa edición de su Romancero Quijano. Al mismo poeta por su libro, realizado en compañía de Antonio Muñoz García Baquero “Mugarba” que pinta y dibuja su edición de Las Tres Gracias. Una preciosidad de libro que rodará de miembro en miembro del Corral.
Creo que no me olvido de nada. ¡Ah, si! De agradecer a todos y cada uno de los que habéis concursado para tener unas páginas en nuestro próximo libro. Que sepáis que os llevamos en el corazón y que os seguimos esperando, siempre, en este humilde blog para poder leeros. Un abrazo y aquí nos tenéis, confiando en vuestras colaboraciones.

Las fotos nos las regala la compañera y amiga Sombra Tenorio.

viernes, 10 de octubre de 2014

Raúl, de Argentina

Él es nuestro flamante ganador del concurso. De momento nos ha contado poco más que eso, así que le hemos pedido que se presente, para que todos podamos conocerle.

Porque no sólo queremos tener con nosotros a un magnífico escritor, que eso ya lo hemos visto. Queremos que comparta el espíritu del grupo que formamos.

Aprovecho esta entrada para asegurar que pronto subiremos también la crónica de la presentación de nuestros Cuentos en tinta china en Alcázar de San Juan. Una noche preciosa en un lugar precioso, con el espíritu de Cervantes rondando entre las sombras del convento.

Buenas noches y buenas letras a todos.

martes, 30 de septiembre de 2014

Cuentos en tinta china y fallo del concurso, en Alcázar de San Juan

Vamos a presentar nuestro libro, Cuentos en tinta china, el domingo día 5 de octubre, a las ocho de la tarde, en el Hotel Santa Clara de Alcázar de San Juan. Nos encantaría encontraros allí. Estaremos, de cuerpo presente y viva voz, algunos de los autores del libro y el blog. Y en espíritu amoroso, virtual, festivo o burlesco, el resto.

Como en las restantes ocasiones, esperamos pasar un rato divertido y agradable, haceros partícipes de nuestra aventura, dar a conocer la vida nueva que recreamos a partir de los fantásticos dibujos de D. Lucio Sahagún, vecino de Alcázar la mayor parte de su vida.

Durante la presentación del libro haremos público el fallo del concurso que convocamos para añadir un autor más a nuestra próxima colección de relatos. Aún quedan algunas horas para que finalice el plazo de entrega. El lunes 6 de octubre publicaremos en el blog el nombre del ganador. Suerte y muchísimas gracias a todos por haber participado. Ha sido un placer y un honor.

jueves, 17 de julio de 2014

Puntualización de las bases del concurso de relatos

Hola a todos.

Aunque en la introducción al concurso que convocamos si quedaba claro, no era así en las propias bases del mismo, por lo que no aparecía en el documento que estaba subido a la pestaña CONCURSO/BASES.

Este error ha sido ya subsanado. Queda pues claro que EL AZAR es el tema que guiará la próxima antología de El corral de las palabras y que, por tanto, también debe estar incluido, de la forma que se prefiera, en los relatos a concurso.

Gracias y felices musas. Estamos esperando a nuestro/a próximo/a compañero/a de andanzas.

sábado, 28 de junio de 2014

CONCURSO DE RELATO BREVE DEL CORRAL DE LAS PALABRAS.

CONCURSO DE RELATO BREVE DEL CORRAL DE LAS PALABRAS.


Un momento de atención, por favor. Lo primero es pedir perdón: os hemos tenido un poco abandonados últimamente. Podríamos decir que hemos estado ocupados con la presentación de nuestro libro, agotados de reunirnos en todos los sitios que han querido escucharnos. Ya no somos escritores inéditos y, un poquito, se nos estaba subiendo a la cabeza la cariñosa acogida con la que nos han arropado. Algo borrachos de egovino (bueno, y de otras cosas) de repente hemos caído en que nuestro blog ya no podía llamarse elblogdelosescritoresineditos sin faltar a la verdad.
Entre juerga y juerga, decidimos que la situación sólo podía tener una salida: abrir nuestras puertas a todo aquel que quiera compartir sus escritos con nosotros y con el mundo en general. Con toda la humildad que hemos recuperado, os ofrecemos este púlpito para que nos dejéis vuestras historias.
Queremos convocar un concurso, así, con toda nuestra cara. ¿El premio?... la verdad es que entre todos no juntamos un duro. Eso sí, ofrecemos la ilusión de compartir la próxima Antología del Corral de las Palabras al que obtenga el primer premio.
Queridos colegas de letras y sueños: somos carne de concurso, y con el tiempo hemos aprendido de qué va el tema, así que, echando una miradita en nuestra experiencia, y viendo que a todos nos han gustado los concursos en el que ofrecen un foro para opinar, hemos creado un certamen en el que todos podamos participar, sin más censura que la ejerceremos sobre los insultos personales; Ahí seremos duros: nada de ataques gratuitos. Se trata de escribir y aprender unos de otros, empezando por los convocantes, y las críticas negativas han de ser argumentadas, para que se pueda construir algo sobre ellas.
Hemos echado cuentas y tenéis hasta diez páginas para dejar volar vuestra imaginación sobre EL AZAR. El tema es el hilo conductor que hemos elegido en asamblea democrática para la nueva Antología (modernos que somos).
Queremos que quede claro que dinero no tendremos, pero que el premiado no tendrá que pagar nada de lo que cueste la edición del libro (¡faltaría más!) y que podrá participar de cenas y jolgorios varios (bueno, eso va a escote), que le abriremos las puertas del Corral y de nuestros corazones... si quiere, claro.


Bases:
1.- El concurso está dirigido a todas las personas mayores de edad, sin distinción de sexo, nacionalidad o domicilio.

2.- Con el fin de garantizar el anonimato de los concursantes, sugerimos que cada uno cree, para este concurso, un correo electrónico inidentificable con su nombre real, que a su vez servirá de seudónimo (Ejemplo: seudónimo: Azaroso; email: azaroso@gmail.com).

3.- Desde ese correo, podrán enviar a la dirección del blog  cafeliterarioparaineditos@gmail.com: un relato de entre tres y diez páginas, escritas a doble espacio en letra  Arial 12, en un documento Word llamado “título-seudónimo elegido” (Ejemplo: El azar­-Azaroso)

4.- Los relatos podrán enviarse hasta el 30 de septiembre de 2014.

5.- El grupo El Corral de las palabras formará un comité de lectura en el que sus miembros, individualmente, votarán cada relato del uno al diez, quedando finalistas los cinco relatos con más puntuación. Este resultado será dado a conocer públicamente en el blog, así como individualmente a cada finalista.

6.- Los miembros de El Corral de las palabras votarán, individualmente, a los finalistas y, de dicha votación, saldrá el ganador del concurso.

7.- Todos los trabajos, a su recepción, serán publicados en el blog.


8
.- Los participantes conservan sus derechos de propiedad sobre los relatos aportados, si bien la participación en el concurso confiere a "El Corral de las palabras", la autorización para que el relato ganador se publique en la segunda antología que motiva este concurso, sin percibir ninguna otra remuneración por la distribución de cuantos ejemplares se editen del mismo.
 
 
 

lunes, 7 de abril de 2014

Presentación de "Cuentos en tinta china". Montevideo, Uruguay.





Sin conocernos, sin saber nuestra raza, sexo, origen… después de cruzarnos en un certamen literario, una maravillosa pandilla de personas y yo, decidimos juntarnos e intercambiar nuestras escrituras. Esto culminó en algo hermoso. Creamos un taller en el ciberespacio, llamado “El Corral de las Palabras”, y ahí nos convertimos en amigos. Pero, como sucede en casi todas las relaciones, quisimos ver un fruto salido de nuestras entrañas y entonces nació el primer hijo: “Cuentos en tinta china”. Como padres orgullosos decidimos mostrarlo al mundo y a mí me tocó esa labor el día 19 de marzo del 2014 a las 20 horas en mi país, Uruguay, y en mi ciudad natal, Montevideo.

Susana Zurbrigg, artista plástica, fue la encargada de mostrar y hablar, sobre los dibujos de Don Lucio Sahagún. 
A continuación, Betty Chiz, poeta, narradora, periodista, coordinadora de Espacio Mixtura, directiva de La Casa de los Escritores del Uruguay... tendría la responsabilidad de hablar sobre la parte narrativa, los escritores y el libro en general.

Después tomaría yo la palabra, con una breve intervención. Aquí dejo parte de ella.
"Buenas noches. 
Quiero agradecer a La Casa de los Escritores del Uruguay por brindarme un lugar físico y amigable para hacer mi presentación. Lo hago en la persona de Lilián Hirigoyen, Presidente de La Casa, que tengo frente a mí. También a Espacio Mixtura, por estar pendiente de cada detalle asistiéndome paso a paso. Gracias a estas dos amigas que tan bonito hablaron del libro, Betty Chiz y Susana Zurbrigg. Y muchas gracias a todos ustedes, por abrazarme con su presencia.  
Para mí escribir es crear y crear me llena de alegría. Tal vez es una forma de espantar los fantasmas que llevo dentro, no lo sé, lo que sí sé es que escribir me hace feliz. 
En la modalidad cuento es donde más cómoda me hallo.
Creo a mis personajes comenzando por su perfil psicológico y, a partir de esto, les doy sus características físicas y los sitúo en el mundo.
Hablando de psiquis, les contaré que en esta jornada me he convertido en doce personas. Sí, pues somos doce los escritores de "Cuentos en tinta china". Por motivos de distancia física, no de espíritu, ellos no pueden estar conmigo.
Hace casi seis años nos conocimos en un certamen literario, por Internet, y desde entonces seguimos juntos compartiendo literatura y amistad..." 

Al finalizar los presentes vieron el booktrailer que ya ha sido publicado en este blog.


Betty Chiz, se empeñó en que leyera uno de los cuentos escritos por mí. Elegí el más corto: "Recuerdos de Bedlam" y con la firma de autógrafos se dio por finalizada la presentación. 
¡Gracias a todos y hasta la próxima!

sábado, 25 de enero de 2014

Crónica de una presentación anunciada




Por
EL PRINGAO DEL BARRIO
y
Signorina Pirandello


         Fue una humillación constante, un desapego, un sin vivir en mí, un ninguneo. Los presentes en espíritu, aunque no en cuerpo, en el evento murciano, nos habíamos citado un poco antes de las 19.30, hora peninsular española, para asistir juntos y recogidos a la tercera presentación de “Cuentos en tinta china”. Pero ¡Oh cielos! Todos tenían sus equipos informáticos preparados para hablar entre ellos mientras a mí no me iba el micro y por lo tanto quedé relegado a una oscura presencia a través de facebook, escribiendo sin que nadie me hiciera ningún caso. De vez en cuando, ese espíritu acogedor de talante coordinador que es la Signorina —gracias, de nada—, leía en voz alta alguna de mis pocas intervenciones, entre el batiburrillo de la conversación que mantenían todos a mis espaldas. También, más de vez en cuando, otro espíritu benévolo me leía, y lo decía en voz alta.
         Fue emocionante, agobiante, divertido. Nervios a flor de piel para que todo funcionase también aquí, en “nuestros aquíes”. Un intentar equilibrar la balanza entre no estorbar demasiado allí pero poder disfrutar, jalear y aplaudir también los que no pudimos tomar Murcia.

        —¡Tenemos una bonita vista del techo! —le gritaba a La Reina, para que colocase el telefonito bien.

       Y, allí, La Reina intentaba que el portátil se quedase abierto y grabando en un ángulo imposible. Porque el telefonito nuevo no funcionó. Ni su ordenador. El Love rezongaba sobre tecnologías obsoletas. Menos mal que llegó el hada Campanilla, sacó el iMac e hizo magia.

      Mientras, en nuestros aquíes múltiples, ubicuos y tecnológicos, al pringao no le funcionaba el micro, a Cronopio se le cortaba la transmisión, el Gato de Cheshire hacía un estriptís sin saber que tenía cámara transmitiendo y, en pleno jamacuco, Tornado Celeste buscaba el micrófono por debajo del ordenador, en vez de clicar el simbolito de silenciarlo en la pantalla, tal como le indicaba Sol. Y esta Signorina se peleaba con el feisbu, el escai, el teléfono, su propio micrófono saboteador recién comprado ad hoc, e intentaba ejercer de traductor simultáneo con nulo éxito.


            Poco a poco se fueron acercando a la cámara, desde allí, desde la Biblioteca Regional de Murcia, los participantes; no todos —rencoroso—, pero sí casi todos. Los reconocíamos, entre vítores, mintiendo: “qué linda, qué simpática y qué guapo” —que no, que lo de “mintiendo” es broma—.

            El sonido, aunque voluntarioso, llegaba fatal, con lo que tuvimos que adivinar lo bueno y nos evitamos lo malo. Bueno, malo, malo, no hubo nada, simples ojerizas que salen a relucir sin venir a cuento. Tú sabrás de qué hablas, yo, ni idea.


             Cuando alguien se acercaba a la cámara gritábamos, poseídos como fans de Bustamante. Cuando no, criticábamos. Constructivamente, of course. El sonido llegaba perfecto: claro e inteligible lo cercano al iMac (cómo mola esto del iMac), ruido el resto. Cuando hablaba el resto, criticábamos.
        
    Pero todos nos alegrábamos de lo que parecía y fue un éxito. A mí personalmente, me gustó mucho mostrar mi careto tras la linda carita de Carmen, me entusiasmó ver a Fini subirse a la mesa, y a Luismi con la bata blanca, ¿a quién se la habrá robado, mon cher ami? 

     

A mí me encantó creer que comparaban nuestro libro con la escritura neandertal, aluciné con la voz desconocida y cercana de Irene y con la sonrisa de Tenorio. Con el manejo de los silencios surrealistas del Dr. Kraus y, por supuesto, con la vindicación pirata de Fini.

  


 A nuestra Reina la teníamos en primer plano, mirándonos de vez en cuando y haciéndonos algún guiño para que nos sintiéramos allí —adoramus te, glorificamus te—.




 Love, al que me da vergüenza llamarlo Love (diminutivo de Lovecraft) —es fantástico, nuestro propio Love de pega—, estuvo muy en su papel —serio, nervioso y preocupado— y organizó el acto con mucha profesionalidad —claro, es Love— y haciéndonos sentir como parte del jolgorio.




        Carmen tuvo el detalle de preparar su intervención con una referencia histórica del arte o de la anécdota de escribir —¡Ah!¿sí? ¿Eso no fue Luisa?—, y María Luisa, en nombre de su página “Canal Literatura”, le dio prestancia y respaldo a la presentación de nuestra primera antología —pues eso, a la que comparó con la escritura neandertal, según entendí.

        
    Hasta aquí lo vivido por Internet. Nos quedamos sin el paseo por Murcia, sin las conversaciones, besos y abrazos con los concurrentes, sin el conejo con caracoles. Mira que eres quejica. A mí —y a mí— me falta por conocer a Love y familia, a Susana, que ha sido fichada por alguien como “apuntadora del Corral de la Farándula” a Fini y allegados —¡yo a Fini la conozco y es un hada!—, a Irene, Isu para mí, por la que tengo una devoción secreta —¿secreta?—, a la preciosa Carmen, a Ana, a la que por fin pude —¡¡¡pudimos!!!— verle la cara, tras soñar con sus ojos verdes. Y claro, además, a Cronopio —yo ya tengo el inmenso placer— y a Tornado —¿cuándo llegará el día?—, aunque tuve el placer de verlas en vivo y en directo a través de internet.

            Luego, las mil y una fotos que nos van llegando, nos dan el reportaje preciso de lo que fue, incluidas las artesanas galletas de Pilar. Te ha salido una competidora o colega, Sol.
            Sí, luego llegan las fotos, las llamadas, las charlas, las crónicas, los mensajes… y al final parece que hemos estado allí también. Y nos entran muchas ganas de empezar a preparar las siguientes presentaciones, para seguir mejorando, superando los fallos y garantizando las transmisiones para que la magia de estar todos juntos siga siendo posible.

viernes, 11 de octubre de 2013

EL BOOK-TRAILER

Nuestro libro dejó de ser una ilusión para convertirse en materia llena de espíritu, tanto del ilustrador como de todos nosotros, los autores.

La mejor forma de otorgarles un anticipo, a ustedes, los lectores, es con este vídeo realizado por Laura Cabedo.



martes, 23 de julio de 2013

Historia de una aventura




(Finanzas y márqueting)


El señor Ignacio me aseguró que la aventura que les voy a contar es un hecho que le ocurrió hace poco. Según me dijo, mientras se comía un palmo de chorizo y media barra de pan, en el bar de Pablo, todo ocurrió en una semana del mes de Junio pasado. Iba el hombre paseando por el barrio de las bodegas de Haro cuando, desde el dintel de la puerta de una de ellas, una voz le llamó terca:
—¡Eh, usted, señor! —Él se volvió a ver quien era, y vio con sorpresa a un individuo con una camiseta del Atleti (de Madrid, naturalmente).
—¿Es a mí? —contestó el señor Ignacio.
—Si claro, no pasa nadie más… —dijo el de la camiseta de rayas.
—Y ¿qué quiere?
—¿Podría decirme si no es indiscreción si usted estudió por ciencias o por letras?
—Ni por ciencias ni por letras —contestó mientras se acercaba al colchonero—, sólo estudié la Enciclopedia Álvarez, hasta los trece años. Luego he vivido del campo hasta que me jubilé.
—Pero eso es estupendo, es usted un espíritu ingenuo—dijo el indio (rojiblanco), que hablaba muy bien porque tenía una cultura francesa de las de no te menees—. Pase con nosotros, buen hombre, y echaremos un trago y un bocado de lo que haya.
El señor Ignacio se quitó la boina y siguió al de la camiseta escaleras abajo por el caño de la bodega. Mientras bajaban, del fondo salían unas voces de gente que discutía acalorada. Cuando llegaron, el de la camiseta mandó callar a todos y, con una amplia sonrisa, se dirigió a los congregados, seis mujeres y tres hombres:
—Creo que tengo a la persona adecuada. Ni es de ciencias ni de letras, es de la Enciclopedia Álvarez.
—Para servirles —dijo el señor Ignacio con una pequeña inclinación de cabeza.
—Verá —dijo el de la cultura francesa—, somos un grupo de escritores y queremos publicar un libro, pero como nunca nos hemos visto en estos trances, hemos echado cuentas y a cada uno nos sale una cosa distinta. Mire, en principio, habíamos hablado de hacer unos mil ejemplares, pero como nos salía mucho dinero, lo fuimos bajando y bajando hasta dejarlo en ciento cincuenta, y con eso nos salía a tres con veinticinco euros el ejemplar. Luego hablamos con Don Ángel, nuestro contable y, después de muchos números, encontró uno que nos lo dejaba en dos setenta y cinco, más los portes…
—Error, un gran error, hagan por lo menos dos mil, cuantos más hagan más venderán y más ganancia sacarán —dijo tomando una rebanada de pan sobre la que puso una tajada de bacalao terciada y se la engulló como si nada.
—Pero eso nos sale muy caro, ¿cómo lo vamos a pagar? —dijo una señora muy guapa, que no se supo quién era porque todas eran guapas.
—Muy fácil —dijo el señor Ignacio mientras terminaba de tragarse el bacalao, y que, con la vista, ya buscaba el porrón— Tienen que hablar con un concejal de ayuntamiento, de cultura a ser posible; son los que mejor pican el anzuelo. Le dicen que su nombre y el del ayuntamiento saldrá en el libro y listo.
—Ya pero el caso es que hemos consultado ya con muchos editores y, después de ver muchos presupuestos, los números que nos salen varían, ya le digo —, dijo otra de las guapas mientras miraba, inquieta, como el tipo aquel le metía mano a la ensalada.
—Bueno —dijo el hombre— yo tomaría el precio más alto que les salga y le añadiría dos euros por los gastos de envío. Y así ¿cuánto sale?
—Seis veinticinco —dijo un hombrecillo calvo, que estaba en un rincón, al lado de una cuba.
—Pues lo tienen fácil. Para redondear lo pueden poner a la venta a siete, y para que no parezca que han redondeado lo suben a siete cincuenta, pero para no andarse con cambios de monedas, lo dejan en ocho euros y ya está.
—Pero eso parece una estafa —dijo la belleza rubia que estaba junto al hombrecillo calvo. Entretanto el señor Ignacio se terminó de beber el vino de la bota y ya se iba embutiendo medio kilo de lonchas jamón que había en un plato.
—Sí, yo creo que es mucho —dijo el hombre que no había hablado hasta ahora.
—Y, ¿a usted le parece un precio alto? ¡Qué raro! Me había parecido notarle un acento catalán en la voz. ¡No sea pringado hombre, que le van a llamar el pringado del barrio!
—Sí, eso también es verdad —dijo el catalán con voz como de disculparse.
—Y ¿cómo lo van a titular?
—Pues unos dicen que “Cuentos en tinta china”, Otros algo de… “después de Media noche…”
—Nada, bobadas —dijo el hombre mientras iba cortando un grueso salchichón en unas rodajas como hamburguesas. Ustedes pongan algo así como: “Si no lee usted este libro es que no tiene lo que hay que tener”. A la gente le gusta que la provoquen. ¿No ven ustedes ese anuncio de una gran superficie: “Yo compro aquí porque no soy tonto”? Y funciona, ¿no lo han notado?
El hombre comía y bebía con unas ganas que asustaban un poco, les estaba dejando a todos sin merienda.
—Y ¿qué propaganda le van a hacer?
—Una que hemos escrito entre nosotros. ¿Quiere que se la leamos? —se atrevió a decir el hombrecillo calvo.
—Bueno, dijo el señor Ignacio, mientras vaciaba un porrón que había estado lleno de vino hasta hacía un ratito.
—“En las procelosas aguas de Internet unos amigos…”
—Nada, nada —cortó el de la boina, cogiendo un cuchillo y medio queso.
—Y, ¿dice usted que ha trabajado toda su vida en el campo? —le interrumpió una guapa que todavía no había dicho nada.
—En el campo no, yo no he tocado una azada en mi vida. ¡Del campo! Yo he vivido, ¡del campo!” Primero como compraventa de fincas y, luego, los últimos veinte años, como concejal de urbanismo del ayuntamiento.
El “indio” ya no aguantó más. Lo agarró por el fondillo de los pantalones y del borde de la chaqueta junto al cuello, y lo subió en volandas hasta la calle. Allí le dio una patada en el culo y lo mandó al centro del camino.
—Pero yo no solté el queso —me dijo el señor Ignacio.
El gato de Cheshire 


                                                          (Un viaje al pasado)

          —Buenos días a todos. Vamos a dedicar la clase de hoy a exponer los trabajos que habéis estado preparando desde principio de curso. Espero que todos los hayáis terminado. Cuando acabéis con vuestras exposiciones, hablaremos de nuestro proyecto literario.
          La dulce voz de la Signorina Pirandello —así se llama nuestra tutora, la mejor que podíamos tener— se escuchaba nítida a través de los mini altavoces SUPERSOUNDTECH incorporados en los smartablets de última generación que, los alumnos del curso de Creación Literaria a distancia, utilizábamos desde casa para las clases. La Signorina era descendiente directa del gran Luigi Pirandello, y llevaba la escritura en la sangre. Autora de numerosas obras muy conocidas en el mundo literario, destacaban, por encima de todas, sus novelas, varios libros de relatos, y algunas antologías poéticas.
          —No os olvidéis de poner la fecha en vuestros archivos. Por si alguien no sabe aún a qué día estamos hoy, os lo recuerdo a todos: hoy es jueves, veintinueve de febrero de dos mil cincuenta y seis. Hacedlo antes de que se os olvide y me toque como siempre repasar la fecha de cada uno de los archivos. Y no será porque no os lo explico alto y claro, cabecitas locas. 
          —¡Uy!, menos mal que nos lo has recordado, profe, con lo despistada que soy —dijo Tornado Celeste, la alumna más seria, trabajadora y responsable de la clase, quien, con gran maestría y aplomo, abrió con su exposición el turno de intervenciones. Habló de literatura fantástica y de terror, y de su relación con el subconsciente. Por supuesto que fue ella quien sacó la mejor nota.                       
          A Tornado Celeste la siguió el Pringao de la clase, capaz de dejar boquiabiertos a todos los compañeros con sus inquietantes y lascivos relatos, como de hacerse el remolón con algunos de los trabajos que se le encargaban. Su pasión por el fútbol le quitaba mucho tiempo para el estudio. Era muy forofo de un equipo vestido de blaugrana, que había dominado el universo futbolero durante dos décadas. Pero con el paso del tiempo, una mala gestión interna, con varios desafortunados traspasos por un lado, y el abandono progresivo de la política de cantera, por otro, hizo que el club bajase a segunda división, de la que volvió a subir hace tan solo dos años.
          Después fue el turno de la Reina de Corazones, quien disertó sobre literatura y simbología del fascismo, leyendo algunos relatos a modo de ejemplo. El más célebre era sin duda el que hablaba de unas botas militares pertenecientes a un incondicional del régimen fascista que había gobernado el país por espacio de cuarenta años, dejando tras de sí una serie de ramificaciones que se habían prolongado durante unas cuantas décadas más.
          Luego llegó la exposición de Cronopio sobre poesía mediterránea de finales del siglo veinte y comienzos del veintiuno. Como gran poetisa que era, recitó varios poemas que hablaban de mágicos continentes sumergidos, de sirenas bellísimas, de nueras arpías y del drama de la vejez.
          Otro alumno poeta, Vicky el Vikingo, también conocido como el Gato de Cheshire, fue el siguiente en el turno de exposiciones. Habló de poesía riojana, de paisajes con girasoles y de novelas detectivescas por entregas, de las que era un gran especialista. Al igual que el Pringao, era un gran forofo futbolero, aunque el equipo de sus amores, que iba todo vestidito de blanco, no pasaba por sus mejores momentos. De la misma manera que el equipo blaugrana, la pésima gestión económica —pagaba precios desorbitados por jugadores que solo venían para ganar mucho dinero y después emigrar a otro club que les pagase aún más—, junto a un deterioro constante de su imagen, le habían conducido a la ruina financiera y había estado a punto de desaparecer. Después de varios años también en segunda división, subió a primera gracias al apoyo económico del poder político-financiero, salvándose así de una inminente bancarrota. Desde entonces, se había convertido en un club que aparecía más en las revistas del corazón y del glamour global que en la propia prensa deportiva. ¡Y seguía sin ganar la décima! 
          El siguiente alumno en exponer su trabajo fue el Love, gran ornitólogo, además de filólogo y experto en guerras, de las que habló durante bastante tiempo y desde el punto de vista de la influencia que tuvieron en la novela y el relato épicos a lo largo de la Historia.
          Después intervino Fini, una compañera a la que conocíamos poco, pues sus obligaciones laborales en el campo le impedían participar todo lo que deseaba. Tenía mucho mérito de poder estudiar y trabajar al mismo tiempo. Fini disertó sobre literatura esotérica y del más allá, y también sobre literatura nutricional y ecológica.
          A esta la siguió Sol, quien hizo toda una disertación sobre el apocalipsis y sus consecuencias para el hombre, al tiempo que intentaba encontrar respuestas a los interrogantes de la vida.
          A continuación llegó el turno de Lucero del Alba, a la que algunos problemas de salud también impedían participar con más asiduidad. Centró su exposición en cómo desarrollar relatos breves y micros a partir de lo cotidiano, dándoles un toque de realismo mágico.
          Luego intervino Mau, a quien sus múltiples giras artísticas por toda la geografía nacional y parte del extranjero dejaban muy poco tiempo para seguir las clases. Gracias a los innumerables esfuerzos de la Signorina Pirandello, que le apoyaba y motivaba en todo momento, Mau no abandonó sus estudios y pudo estar presente el día de las exposiciones de los trabajos individuales. Nos leyó historias sobre viajes interiores. También nos habló de literatura científica y de física cuántica.
          Y por fin llegó mi turno. Me llamo Michel, pero los colegas me llaman el franchute, por mi estrecha relación con la cultura francófona. Tengo raíces quebequenses por parte de mi abuela, quien había conocido a mi abuelo en un viaje por Europa, en Suiza concretamente, y después de casarse con él se vino a vivir a España. Mi fuerte adicción a los viajes y, sobre todo, a las chicas y a la música, hacía que mi cabeza estuviese siempre ocupada en menesteres muy diferentes de los que realmente tenía que ocuparse. También el fútbol hipotecaba buena parte de mi tiempo. Jugaba en el equipo de la facultad, del que era capitán. Y era un gran forofo indio y colchonero. Tenía la suerte de que, desde hacía varios años, mi equipo era el que más títulos había ganado en el mundo y un ejemplo a imitar por los otros clubes. Había apostado firmemente por la cantera y a largo plazo esta filosofía trajo sus frutos. ¡Qué felicidad! Los otros equipos, los ricos, durante mucho tiempo habían sembrado vientos, y las tempestades acabaron por llegar.
          Mi exposición giró en torno al mundo de la edición, que tanto había cambiado en los últimos años. Un gran abanico de posibilidades se había ido abriendo a todos los escritores noveles e inéditos que querían dar a conocer sus obras, y aunque cada vez se imprimía menos en papel, cualquier autor que se preciase aspiraba a ver sus trabajos impresos en un libro con sus correspondientes hojas de papel. Y por supuesto, las enormes posibilidades que ofrecían las nuevas tecnologías, constituían una inmensa fuente de promoción para los autores.
          Para ilustrar el tema, me ayudé de un viejo libro titulado “Cuentos en tinta china” (Primera antología de cuentos del Corral de las Palabras). Había sido escrito por diferentes autores e ilustrado por un gran artista plástico, cuyos dibujos habían inspirado todos los cuentos del libro. En este había participado, con un cuento, mi bisabuelo paterno, cuya vida se había desarrollado en su mayor parte en la época de la posguerra. Republicano como la mayoría de sus colegas, siempre tuvo que tener mucho cuidado con lo que decía o escribía. Estaba claro que el libro no podía salir a la luz sin pasar antes por múltiples vicisitudes, censura incluida. Pero la ilusión y el empeño que todos pusieron en el proyecto fueron más fuertes que cualquier barrera y al final consiguieron llevar a buen puerto su bello sueño. Fue todo un ejemplo de perseverancia y de determinación.
          Afortunadamente, mi bisabuelo conocía una imprenta clandestina, conocida como “Imprenta Balbino”, con cuyo propietario, el tío Balbino, como él le llamaba, había luchado en el bando republicano durante la guerra civil. Al acabar esta, continuaron siendo amigos y colaborando en contra de la represión del régimen fascista. Habían organizado una resistencia política y social, y fueron muchos los panfletos impresos allí que habían sido utilizados en la lucha contra el opresivo régimen.
          Como los autores del libro no tenían ni la posibilidad ni los medios de publicar el libro a través de las editoriales de la época, lo hicieron en la imprenta clandestina de Balbino, situada en un pueblecito ganadero de la sierra noroeste de Madrid. El presupuesto final había ascendido a unos ciento ochenta duros de aquel entonces. El tío Balbino únicamente les cobró por la tinta utilizada. Pudieron imprimir cincuenta ejemplares, pero eso fue solo el principio. La impresión no fue fácil, pero después de algunos intentos fallidos, el libro por fin vio la luz un dos de marzo de mil novecientos cincuenta y seis, justo el día en que nació mi abuelo paterno. Se puede decir que ese día, mi bisabuelo tuvo dos hijos, mi abuelo y el propio libro. Ese mismo día, plantó un ciprés en el pequeño jardín que había delante de su casa. Años después, la magnífica antología de cuentos del ya célebre grupo literario “El Corral de las Palabras”, se convirtió en todo un “bestseller”.
          Y hoy, día veintinueve de febrero de dos mil cincuenta y seis, solo quedan dos días para que se cumpla el primer centenario de la publicación de “Cuentos en tinta china”, y como homenaje entrañable, toda la clase, con nuestra querida tutora al frente, hemos decidido escribir un libro de cuentos inspirados en los impresionantes dibujos de otro gran artista, el padre de nuestra admirada compañera la Reina de Corazones. Creo que lo titularemos “Cuentos en tinta china II” (Homenaje a la primera antología de cuentos del Corral de las Palabras).
          Después de pedir varios presupuestos, hemos encontrado algunas opciones interesantes para publicar en papel, y también hemos decidido hacerlo en la Red, para que nuestras historias puedan llegar hasta el último rincón del planeta.
          ¡El bello sueño continúa! 



Michel de Bergerac


LIOFILIZACION

            —No y mil veces no. ¡Nosaltres no som d’eixe món! —vociferaba Cronopio con el puño derecho alzado y cerrado, encaramada sobre una hilera de cubas de vino y con los ojos arrasados en lágrimas—. Si hemos de morir en el empeño, ¡lo haremos!
            Todas las mujeres al unísono rompieron en aplausos mientras los hombres se miraron unos a otros y empezaron a recular, aplaudiendo también, para disimular.
            —¡No nos dejaremos vencer por el editorial-capitalismo-oligárquico! —rugía como una posesa Fini, que atrajo todas las miradas de los presentes, en cuyo semblante se leía: “¿Esta es nuestra Fini?”.
            La Signorina Pirandello, siempre atenta a manejar el cotarro, se dirigió a los hombres que ocupaban un lugar discreto al fondo de la bodega:
            Y vosotros, ¿no decís nada?
            El gato de Cheshire levantó la mano llamando la atención de un mozo:
            —Otra de queso —le dijo.
            Con la respuesta de Josema, los demás masculinos del grupo, consideraron subsanada su intervención.
            —Yo quiero hablaros de mi experiencia como librera —dijo Sol, con el suave acento mendocino, del que hacía gala para llamar la atención.
            —Sí, sí, que hable Sol —alzó su voz entre el griterío Tornado Celeste, a la que sus compañeros, a sus espaldas, llamaban “la cabezona” por lo terca y tenaz que era en todas sus cosas.
            Sol, una vez hecho el silencio, dijo:
            —Editar una antología, exige lo mismo que el océano al barco. No basta con izar las velas y esperar a que el viento sople. La acción del viento debe de ser controlada y dirigida formando el oportuno ángulo entre la derrota y la línea de crujía.
            Todos menearon la cabeza asintiendo, llevándose a la vez los vasos de vino a los labios, en señal inequívoca de que no tenían ni idea de lo que estaba diciendo la chica.
            —Escribir… —continuó la mendocina— puede escribir todo el mundo. Publicar… ya es más difícil, pero podemos autoeditarnos, para darnos a conocer. Que se distribuya nuestra obra… dependerá de nosotros, pues no contaremos con nadie que nos apoye ¿¡Estáis dispuestos a superar esta tormenta y a llevar vuestras ilusiones a buen puerto!? —terminó.
            Todos dijeron que sí y gritaron ¡bravo!, menos Michel, que se había atragantado con un pedazo de morcilla malagueña. Love le dio unas palmaditas en la espalda, para que se recompusiera. Colorao como un tomate, por efecto de la tos, soltó a destiempo un debilucho “bravo”.
            La Reina de Corazones le extendió la mano a Cronopio, para que la ayudara a subir a las cubas de vino, pues quería hablar. Al estirarla hacia arriba, la levantina cayó desde lo alto del tonel y las dos rodaron por el suelo, siendo pronto auxiliadas por las demás damas que eran las que se encontraban más cerca.
            La Signorina les ofreció de inmediato a cada una un vaso de vino para que se reanimaran. Ya calmadas, La Reina, de un salto se encaramó a una tina y dijo:
            —Tenemos que decidir, el título, el número de ejemplares, el precio, si lo vamos a vender o es solo para nosotros, cuantos ejemplares quiere cada uno, cuantos cuentos vamos a escribir, cómo lo presentaremos, etc. etc.
             “El pringao”, con unos rosetones enormes en las mejillas de tanto rioja, la nariz roja, los ojos semiabiertos y arrastrando las palabras dijo:
            —Xo me encargo —hip—, del etc. etc. —Y volvió a sentarse, abrazándose a Love, el informático-ornitólogo, que ya estaba cantando “Asturias Patria querida”.
            La intervención en  el debate del pringao, hizo que otros hombres se animaran a tomar la palabra. Mau, que regresaba de una gira europea por todos los Institutos Superiores de Investigaciones Científicas, realizando conferencias divulgativas, dijo, apoyándose en una columna del fondo de la bodega.
            —Mi amigo Matías y yo estamos oyendo todo lo que decís y nos solidarizamos con todos y, si la policía no lo impide y el psiquiátrico tarda en regresarme a mis aposentos, yo también quiero colaborar con un cuento.
            —¡¡¡Bien!!! —aplaudieron todos, ante el regreso del niño prodigio del grupo.
            Tras sus palabras, el niño prodigio se sentó junto a los demás hombres y empezó a darle a los tacos de jamón y al vino, por partida doble claro, pues engullía para él y para su amigo Matías, a quién nadie lograba ver.
            —Tengo una idea —dijo encaramada a sus tacones, la Signorina Pirandello. Todos guardaron un respetuoso silencio, pues la moza zaragozana les hacía todos los trabajos de maquetación del libro y le estaban agradecidos y no querían que se cabreara, pero al mismo tiempo la temían, porque seguro que les iba a dar algún trabajo. Y una cosa era dedicarse a la dolce farniente de crear literatura sublime, y otra, arrimar el hombro.
            —He puesto en unas papeletas todas las cuestiones que la Reina de Corazones decía que debíamos acordar. Las voy a repartir y cada uno votará las opciones que crea convenientes. ¿De acuerdo?
            Los presentes asintieron y cuando recibieron cada uno su papeleta, tuvieron que esperar por turno a que Love les prestara su bolígrafo para rellenarlas, pues todos escritores, todos escritores, pero ninguno más tenía ni un mísero lápiz: escribían con ordenador.
            Al cabo de una hora, se comenzó la lectura del escrutinio de las papeletas borrosas, pues la mayoría estaban manchadas de chorizo de Cantimpalo.
            Los participantes habían puesto toda su cordura y seriedad en contestar al cuestionario, pues en ello iba el éxito de la antología de cuentos que pensaban editar.
            Así se decidió que el título sería “Cuentos en tinta china” y debajo, como subtítulo “Primera antología de cuentos del Corral de las Palabras”. Lo de “primera” se discutió bastante, pero Lucero del Alba, que despertaba de una feliz siesta, arguyó que a la primera peli de “Torrente”, se le llamó “Torrente I” y tuvo una buena secuela de películas. Así que eso daba suerte.
            Aliviados por no tener que volver a realizar la votación, todos se mostraron de acuerdo.
            —Gambas ¿hay? —preguntó Mau—. Es que Matías es de secano y le hacen ilusión los Parapenaeus longirostris.
            El camarero no se hizo esperar y trajo las gambas y más queso, adelantándose a los deseos de Josema.
            Al dar el resultado de cada cuestión, siempre había alguien que había votado en lugar de una de las opciones propuestas, “Lola Flores”. Ante ese anuncio, los demás miraban de soslayo a Lucero y a Tornado que se reían por lo bajini, ocultando su boca con la mano.
            Pero había una orden más de la signorina… Estaban de acuerdo en que el éxito solo va delante del trabajo en el diccionario, pero también estaban impacientes. Se dijeron a si mismo que los resultados de su éxito o su fracaso, no se conocerían hasta pasados cinco años...
            —Pero. ¿Cuál era la orden de la signorina? —pregunta la lectora del Blog.
            —Espera… —le contesta el narrador.
            La signorina Pirandello levantó el dedo índice de la mano derecha y advirtió:
            —¿Verdad que no queremos esperar a saber si hemos tenido éxito o hemos fracasado?
            —Nooo, queremos saberlo ya —contestaron los asistentes mirando para todos lados, por ver si había venido el Pitoniso Pito, a adivinar el futuro.
            —Maurice ya me ha pasado su cuento —dijo la signorina, arreglándose el escote—. Tenía unas pocas faltas, pero ya Tornado Celeste lo ha revisado trescientas veces —continuó—. Si aprieto esta tecla… la maqueta correrá hacia la editorial y comenzará todo el proceso…
            —¿Y la orden? —insiste la lectora del blog.
            —Ya va, ya va — la calma el narrador.
            —¡Pulsa pulsa! —gritaban. Parecían una secta.
            La signorina pulsó y los destinos de todos corrieron por el éter. Sus ilusiones, sus fracasos. La historia de sus vidas pasó por todos ellos.
            —¿Y la orden?
            —Joo, pesá, a ti no te vendemos el libro: por plomo.
            —Pues devuélveme los cien euros que te he prestao para la edición.
            —Jejeje. Era una broma…
            Las seis mujeres se abrazaron por los hombros y se plantaron ante los cinco hombres que, sobrecogidos, se tomaron también por los hombros, aunque con algún traspiés, motivado por la ingesta alcohólica.
            —Las mujeres —anunció Pirandello solemne—, como somos mayoría, hemos decidido que, para no tener que esperar a conocer el resultado de nuestro éxito o fracaso, vamos a liofilizarnos y seremos despertados dentro de cinco años.
            Los hombres salieron corriendo escaleras arriba, tropezando unos con otros mientras ellas se reían y cantaban:
Los estudiantes navarros
cuando van a la posada
chimpun
piden pan y vino
chorizo y jamón
y un porrón…

Por el sosias del Pringao del Barrio