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lunes, 8 de diciembre de 2014

Brindis A La Puesta Del Sol




A la puesta del sol

Alzo mi copa al rubio sol de otoño
que hace arder las hojas de las vides.
El vino oscurece un cielo de sangre:

Por ti, por el misterio de tus ojos .
Por las preguntas que dejaste al irte
y el silencio fecundo de la ausencia.

Y porque el mosto, el tiempo y la madera
dulcifican los frutos de lo amargo,
brindo hoy por mí, la tierra y la cosecha.

Diciembre


Ha empezado Diciembre, agoniza el año 2014. Y nosotros aquí, como si nada pasara.
Pero sí pasa: hay que celebrar con los amigos lo bueno que nos ha traído el año que se va para no volver, y brindar porque el que nos viene sea mejor que el moribundo. Ése que nos ha dejado, en el mejor de los casos, alguna arruga más en la piel, algún michelín no deseado y alguna que otra decepción.
Desde el blog os queremos desear lo mejor y hemos pensado compartir algo con vosotros. Podemos brindar, escribir sobre la Navidad o sobre los Reyes Mágicos de Oriente... o de Carabanchel, como queráis. De momento, yo os dejo dos brindis para que elijáis el que más os guste o para que pongáis cara de “asco de poemas pretenciosos” y, si es esto último, para retaros a que escribáis otro brindis mejor. Os prometo que me encantará leerlo.




Alborea la vendimia

Que la risa estalle en las copas
y un trago de vino alegre tu vida.
Que su belleza inunde tus ojos,
para que no llores si no es de alegría.

Que su olor traiga ecos lejanos
de jaraíces y oscuras bodegas;
de buenos amigos y de otoños cálidos.
Que encuentres su aroma en esta botella.

Sangre de uva y sudor de hombre
armonizados por la vieja alquimia.
Brindemos por la buena gente.
Alborea la vendimia.

Soledad rota

Harto de silencio
y de oscuridad,
el vino solloza,
busca su lugar.

En vasos de vidrio,
en copas de cristal,
el vino brujea
y canta sin cesar.

Que su canto nos empape,
y diluya las penas.
Olvidemos juntos
cualquier soledad.

Brindo por el empeño
del amor y de la vida,
por el calor de una sonrisa
que da fuerza a la amistad.


La Reina de Corazones

domingo, 31 de agosto de 2014

Cruda luz del invierno, por El gato de Cheshire



                      CRUDA LUZ DEL INVIERNO

Cogidos del brazo caminamos, una vez más, por el sendero.
A los lados, la nieve amontonada y sucia, se derrite lenta.
Fuera del camino, todo el campo es de un blanco azulado
y un sol tímido y frío da al paisaje, una pálida luz de candileja.

Treinta años paseando por el mismo camino. Todos los días.
Y  esta cruda luz  del invierno, nos encanece el alma
y nos lacera las ilusiones, ahora ya en el ocaso,
con esa gélida espada infatigable que es el tiempo.

¡Ah! Cómo desearíamos, que los años olvidaran su crueldad,
y nos hicieran volver a la fértil inocencia del estío.
A los días en que el amor y la vida comenzaban,
y la rama dorada descansaba en nuestras manos.

Pero aunque nos siga mandando su implacable cosecha
Y las rosas de oro no ceñirán de nuevo nuestras sienes,
El tiempo aquel, el que habitamos en nuestro paraíso,
seguirá viviendo en nosotros para siempre.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Un tango en la noche. Poema.

Dafne nos ha regalado su poesía y a mí me ha dado envidia. Tengo un poema, carne de papelera en un concurso donde ha sido arrinconado por otros de más valor; ya no me ata a él ningún compromiso (esa es otra, tu mandas, vía Internet, tus sueños y los concursos los secuestran hasta que consideran que es una porquería, y que no merecen ni ocupar una de esas nubes informáticas). ya sé que no es digno del Parnaso, pero os lo dejo a vosotros antes de tirarlo yo también a la papelera.

Un tango en la noche.

Hay una calle empedrada,
un banco desvencijado
junto al farol de hierro.
La ciudad no oye mis pisadas
ni el viejo tango que suena a lo lejos.

La lluvia cae, mansa,
mojando los recuerdos.
Y en el suelo, los charcos,
atrapan las luces de otros tiempos.

Ladrón. Te llevaste, a oscuras,
los juegos imprudentes
y las mañanas alegres.
Me siento tan desnuda
como un árbol aterido
en diciembre.

Cabrón, me robaste los sueños.
Pero olvidaré tu cara,
tu mirada, tus gestos;
el aire ya no olerá a escarcha,
a humo, a polvo, ni a cieno.

El sol entrará por la ventana
de la abandonada alcoba.
Y estoy aquí para despedirte.
Bajo la farola.
Gritando en silencio, y a solas.

martes, 26 de agosto de 2014

Un nuevo poema de Dafne

DANZA DE MARIPOSAS   


Las mariposas conquistadoras,
abanican el gusanillo del amor,
 trepando enojado, quebranta el pecho
y  ocupa la garganta.
Las mariposas danzan y danzan.

Un  torbellino de hálito crudo,
se apodera sin tino de la calma,
traicionando la esperanza.
Las mariposas  danzan y danzan.

Como un huracán enfebrecido,
hurga en el recodo de las esencias,
calcinando las nieves del alma.
Las mariposas danzan y danzan,

La boca apretada  sujeta la tristeza
no dejando  escapar las lágrimas,
por el rostro curtido de piel clara.
Las mariposas danzan y danzan.

Los sentidos mal heridos se lamentan,
del punzón de las mariposas,
que danzan y danzan, dentro del pecho,
donde no alcanzo atraparlas.

martes, 12 de agosto de 2014

Dos poemas de Dafne (Colaboraciones literarias)


Cascada de estrellas, cuando llegas,
con viento coreado de canciones,
que al  viejo dolor adelgaza.
El silencio amoroso se tiñe,
de besos encendidos como brasas,
liando las pasiones que se desatan.

El severo sufrimiento se ablanda,
cuado mi cuerpo, desramado en el tuyo,
se confina  tu regazo de rosas.

La ternura mojada de caricias se desborda,
tus besos codiciosos borran mis palabras,
y  tu risa donosa mi tristeza tapa.

Como un relámpago de espumas,
tú caliente dulzura, derrite
los hielos de invierno, de mi morada.

Mi cuerpo ebrio se diluye
entre tus brazos de ala de alondra,
enredándose entre plumas blancas.

Tú aroma de pan crujiente,
me persiguen hasta mi sueño de espiga ,
donde se abre como semillas doradas.

Luego, cuando te alejas en la noche,
me quedo vestida de besos
y de caricias destapada. 


A TRAVÉS DE LA VENTANA

Al mirar por la ventana
el sol calienta mi cara
¡un pajarillo se espanta!

En la calle sigue la risa
la montaña esta nevada
en los jardines hay flores
la primavera avanza.

Una canción lejana
entristece el remoto recuerdo,
de la noche de azahares
que murieron con el miedo.

En las sienes de nieves ocultas
martillean los pesares,
los suspiros se agotan
el corazón  se estremece.

Están cansados los caminos
no hay retroceso ni salida,
buscando a tientas  los sueños
de la furtiva risa.

El silencio quieto esta
en el recuerdo descarnado
que impaciente se agota
al mirar por la ventana.

Ambos poemas han sido enviados por Dafne.